La velocidad es uno de los parámetros críticos en cualquier fase del vuelo. De ella dependen la sustentación, el rendimiento del motor, el consumo de combustible y, en última instancia, la seguridad. Pero cuando hablamos de “a qué velocidad va un avión”, la respuesta no es tan simple como leer un número en pantalla: en aviación se manejan varios tipos de velocidad y distintos sistemas para medirlas y calcularlas con precisión.
En esta entrada vamos a ver, con un enfoque técnico pero didáctico, cómo se mide la velocidad de un avión, qué tipos de velocidad existen y por qué son tan importantes para la operación segura y eficiente.
Velocidad respecto al aire vs velocidad respecto al suelo
El primer concepto clave es que la aviación diferencia entre velocidad respecto al aire y velocidad respecto al suelo.
- Airspeed (velocidad aérea): es la velocidad del avión relativa a la masa de aire que lo rodea. Es la que “ve” la aeronave aerodinámicamente: determina la sustentación, las cargas en las alas y el comportamiento del avión.
- Groundspeed (velocidad respecto al suelo): es la velocidad a la que el avión se desplaza sobre la superficie terrestre. Depende del viento: con viento de cola la groundspeed será mayor que la airspeed; con viento de cara, menor.
Para los apasionados de la aviación, esto explica por qué un mismo avión puede tardar menos en una ruta de ida que en la de vuelta, aun volando “a la misma velocidad” según sus instrumentos de cabina.
El sistema pitot–estático: la base de la medición
En la mayor parte de aviones, desde ligeros hasta reactores comerciales, la medición de la velocidad aérea se realiza mediante el sistema pitot–estático.
Este sistema se basa en dos tipos de presión:
- Presión total o de estancamiento: medida por el tubo pitot, que recibe el flujo de aire de frente.
- Presión estática: medida por las tomas estáticas, ubicadas en zonas donde el aire no se ve acelerado por el fuselaje.
La diferencia entre ambas es la presión dinámica, directamente relacionada con el cuadrado de la velocidad del flujo de aire. A partir de esa presión dinámica, el instrumento transforma la lectura de presión en una indicación de velocidad.
El anemómetro o airspeed indicator (ASI) no es más que un manómetro diferencial calibrado en nudos o km/h, en vez de en unidades de presión.
Tipos de velocidad: IAS, CAS, TAS y Mach
Una de las partes más interesantes (y a veces confusas) para quienes se inician en la aviación son los diferentes tipos de velocidad aérea que se manejan en cabina.
Indicated Airspeed (IAS)
La IAS es la velocidad que muestra directamente el anemómetro conectado al sistema pitot–estático, sin corregir errores instrumentales o de instalación. Es la referencia primaria para el piloto en maniobras, despegues y aterrizajes, ya que está ligada a las velocidades de seguridad (V-speeds) y a las cargas aerodinámicas.
Calibrated Airspeed (CAS)
La CAS es la IAS corregida por errores de instrumento y de instalación (por ejemplo, turbulencias alrededor del pitot o de las tomas estáticas). Es un valor más cercano a la realidad aerodinámica del avión.
En los manuales de vuelo suelen incluirse tablas o gráficos para convertir IAS en CAS en función de la configuración y el régimen de vuelo.
True Airspeed (TAS)
La TAS es la velocidad real del avión respecto a la masa de aire, teniendo en cuenta la densidad del aire a la altitud de vuelo. A medida que se asciende, el aire se vuelve menos denso, lo que hace que para una misma IAS el avión se desplace realmente más rápido.
La TAS se calcula corrigiendo la CAS por la densidad, normalmente a partir de la altitud y la temperatura externas (OAT). En cabinas modernas, el cálculo lo realiza automáticamente el air data computer.
Mach
En aviones de alta velocidad, la referencia principal pasa a ser el número de Mach, definido como el cociente entre la velocidad verdadera del avión y la velocidad local del sonido:
Mach = V / a
donde “a” es la velocidad del sonido, que varía con la temperatura del aire. Así, Mach 0,80 significa que el avión vuela al 80 % de la velocidad del sonido en las condiciones de ese nivel de vuelo.
El Mach es crítico para controlar fenómenos de compresibilidad, ondas de choque y eficiencia aerodinámica en aviones de transporte y alta velocidad.
¿Cómo se calcula la velocidad dentro de los sistemas modernos?
En aeronaves actuales, especialmente de transporte comercial, el sistema de medición de velocidad es más complejo que un simple anemómetro:
- El Air Data Computer (ADC) recibe las presiones del sistema pitot–estático y otras entradas (temperatura, posición de los sensores, etc.).
- A partir de estos datos, el ADC calcula CAS, TAS, Mach, altitud y razón de ascenso/descenso, y distribuye esta información a las pantallas de vuelo (PFD), sistemas de gestión de vuelo (FMS) y otros equipos.
Gracias a esta arquitectura, el piloto ve la IAS, Mach y otros parámetros en formato digital o en cintas en los displays, sin necesidad de interpretar relojes analógicos. Además, la información se integra con el piloto automático y los sistemas de protección de envolvente de vuelo.
Medición de la velocidad respecto al suelo
Mientras que la airspeed depende del sistema pitot–estático, la groundspeed se obtiene hoy en día principalmente mediante:
- Receptores GNSS (como GPS): comparando posiciones sucesivas del avión en el tiempo, el sistema calcula el vector de velocidad sobre el suelo.
- En algunos sistemas más antiguos o específicos, mediante Doppler o radares de seguimiento del suelo, aunque son menos comunes actualmente.
El FMS combina la TAS con la componente de viento (derivada de comparar rumbo y airspeed con track y groundspeed) para obtener datos de navegación muy precisos, esenciales para la planificación de combustible, tiempos estimados de llegada y optimización de la ruta.
Factores que afectan a la medición de velocidad
La medición de la velocidad de un avión no es infalible. Existen varios factores que pueden introducir errores:
- Obstrucciones en el pitot o las tomas estáticas (hielo, insectos, suciedad): pueden alterar las presiones medidas y dar lecturas erróneas. Por ello es tan importante el uso de calefacción de pitot y el mantenimiento adecuado del sistema.
- Errores de posición: el flujo de aire alrededor del fuselaje puede crear zonas de sobrepresión o depresión donde se sitúan las tomas estáticas, generando diferencias respecto a la presión estática real.
- Cambios bruscos de actitud o maniobras: pueden alterar temporalmente la precisión de las lecturas.
- Fallos de los sensores o del ADC: en aviación comercial existen redundancias (varios pitot, varias tomas estáticas, varios ADC) para minimizar el riesgo de una información de velocidad incorrecta, ya que un fallo grave en este sistema puede comprometer la seguridad del vuelo.
Para el aficionado a la aviación, muchos incidentes y accidentes documentados tienen su origen en una mala interpretación de la velocidad debida a datos erróneos del sistema pitot–estático.
En un contexto en el que la aviación está sometida a una creciente presión para reducir emisiones, la optimización de la velocidad y del perfil de vuelo es una de las palancas operativas más inmediatas para avanzar hacia una aviación más eficiente.

En resumen, medir la velocidad de un avión no es solo “ver un número”, sino interpretar distintos tipos de velocidad (IAS, TAS, Mach y groundspeed) obtenidos a partir del sistema pitot–estático y las computadoras de datos de aire. Gracias a estos sistemas, los pilotos pueden volar dentro de márgenes seguros, optimizar el consumo de combustible y planificar rutas más eficientes, contribuyendo a una aviación cada vez más precisa, segura y sostenible.
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