Los microbursts son uno de los fenómenos meteorológicos más peligrosos para la aviación, especialmente durante las fases críticas del vuelo: despegue y aterrizaje. Su capacidad para alterar de forma brusca la velocidad aérea, la altitud y el régimen de descenso ha provocado incidentes y accidentes a lo largo de la historia de la aviación comercial.
A pesar de ello, la comprensión técnica de este fenómeno, unida a los sistemas actuales de detección y a los procedimientos de cabina, ha reducido significativamente su impacto operativo. En este artículo se explica qué es un microburst, cómo afecta aerodinámicamente a un avión que está a punto de tocar pista y qué estrategias se aplican para mitigar sus efectos.
Qué es un microburst y cómo se forma
Un microburst es una corriente descendente extremadamente intensa que se origina en una tormenta convectiva. Se caracteriza por:
- Velocidades descendentes que pueden superar los 6.000 ft/min.
- Una expansión horizontal repentina al llegar al suelo, generando fuertes rachas divergentes.
- Un diámetro reducido (generalmente menos de 4 km), lo que lo hace difícil de identificar visualmente.
El proceso comienza cuando el aire frío de una célula convectiva cae a gran velocidad debido a:
- Evaporación de gotas de lluvia que enfrían el aire.
- Caída de granizo o precipitaciones intensas.
- Pérdida de flotabilidad dentro de la nube cumulonimbus.
Al impactar contra el terreno, este aire se dispersa en todas direcciones, formando una especie de “explosión” horizontal que afecta directamente a las aeronaves que atraviesan la zona.
Por qué son especialmente peligrosos durante el aterrizaje
El riesgo del microburst está directamente relacionado con la baja altitud y la escasez de margen operativo en la fase final de aproximación. Durante el aterrizaje, el avión se encuentra:
- Con potencia reducida.
- Velocidad cerca de los límites de sustentación.
- Alta configuración (flaps y tren extendido), aumentando la resistencia del fuselaje.
- Con un ángulo de descenso estable que no permite maniobras abruptas.
Cualquier impacto significativo en su velocidad o trayectoria requiere una reacción inmediata.
Cómo afecta un microburst a un avión en aproximación
El comportamiento de un avión atravesando un microburst puede dividirse en tres fases claramente diferenciadas:
1. Entrada en la corriente de aire con viento de cara
La aeronave recibe una ganancia repentina de velocidad aérea.
Aerodinámicamente, esto se traduce en:
- Aumento de la sustentación.
- Tendencia del avión a elevarse por encima de la senda de planeo.
- Corrección habitual del piloto o del piloto automático reduciendo potencia.
Es una respuesta normal dentro de una aproximación estabilizada… pero es solo la antesala del problema.
2. Zona central de descenso vertical
El avión entra en la corriente descendente del microburst. Esto provoca:
- Un incremento brusco de la tasa de descenso, incluso con potencia añadida.
- Reducción del margen para recuperar altitud debido a la proximidad del terreno.
- Pérdida de energía total: disminuye la velocidad y aumenta la razón de descenso.
El piloto puede aplicar un toque de potencia máximo, pero aun así es posible que la aeronave pierda altura.
3. Salida con viento de cola
Esta es la fase más crítica. La transición rápida a un viento de cola provoca:
- Una caída drástica de la velocidad indicada (IAS).
- Acercamiento a la velocidad de pérdida.
- Riesgo inmediato de stall si no se compensa.
En esta etapa, el avión puede encontrarse simultáneamente con baja potencia, baja velocidad y una necesaria maniobra de recuperación a escasos segundos de la pista.
Consecuencias aerodinámicas directas
Un microburst afecta a la aviación a nivel:
Aerodinámico
- Disminución súbita de la sustentación.
- Variaciones bruscas del ángulo de ataque.
- Pérdida de la estabilidad longitudinal.
Energético
- Descenso acelerado por falta de potencia disponible.
- Dificultad para recuperar la senda de planeo, incluso a máxima potencia.
Operacional
- Interrupción del perfil de aproximación estabilizada.
- Activación automática de sistemas de alerta como GPWS o WINDSHEAR WARNING.
En aeronaves modernas, estas alarmas suelen ir acompañadas de comandos sonoros como “WINDSHEAR, WINDSHEAR, WINDSHEAR – GO AROUND!”.
Cómo detectan los pilotos un microburst
Aunque no siempre es visible, existen métodos para anticipar o identificar un microburst durante la aproximación:
Indicadores meteorológicos
- Actividad convectiva cercana.
- Presencia de virga (precipitación que se evapora antes de tocar el suelo).
- Incrementos súbitos de viento en superficie.
Sistemas de a bordo
- Predictive Wind Shear (PWS): analiza el retorno del radar meteorológico para detectar cambios de viento delante del avión.
- Reactive Wind Shear (RWS): detecta el cizallamiento cuando ya está afectando a la aeronave.
Señales en instrumentos
- Variaciones inesperadas de la velocidad aérea.
- Cambios bruscos en la razón de descenso.
- Oscilaciones en el ángulo de ataque.

En conclusión, un microburst representa una amenaza real para la aviación debido a su intensidad, su carácter repentino y su impacto directo en la velocidad aérea y la sustentación del avión. En una fase tan crítica como la aproximación, esta combinación puede comprometer la capacidad del piloto para mantener el control de la aeronave.
Sin embargo, los avances en detección, los procedimientos bien definidos y el entrenamiento específico han convertido un fenómeno históricamente peligroso en un riesgo manejable dentro de la operación moderna.
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