Con el propósito de seguir fortaleciendo los lazos estratégicos entre Aviation Group y las instituciones líderes en formación aeronáutica en Latinoamérica, la escuela española y la Universidad Aeronáutica de Querétaro (UNAQ) han puesto en marcha una nueva iniciativa de colaboración, impulsada por un programa de becas del Gobierno del Estado de Querétaro (México).
Gracias a este acuerdo, Demian Chacón y Alberto Benjamín Guerrero, alumnos del programa Técnico Superior Universitario en Mantenimiento de Aeronaves de la UNAQ, y Farideh Balderas, ingeniera aeronáutica licenciada en esa universidad, fueron seleccionados con la beca “Embajadores Querétaro” y enviados a España para trabajar un mes, aproximadamente, en Madrid, en los centros del grupo de formación, Aviation Group y Cithe.
La realidad frente al prejuicio
El objetivo consistía en que los estudiantes vivieran de primera mano los procesos de enseñanza, evaluación y certificación que se emplean para la obtención de la Licencia de Mantenimiento Aeronáutico (LMA) bajo normativa de la European Union Aviation Safety Agency (EASA) aplicada en Europa. En México las autoridades aeronáuticas dominantes son la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y la norteamericana Federal Aviation Administration (FAA).
“Los chicos llegaron un poco cerrados, escépticos“, afirma Jesús Betancourt, director comercial de Aviation Group para Latinoamérica, “porque hay muchos prejuicios y bulos sobre la LMA de la EASA en México, como, por ejemplo, que para obtenerla tienes que tener pasaporte europeo. El bulo más caro no es el que confunde: es el que frena”, continúa. “Y en mantenimiento, frenar por miedo se paga con años. Por eso, esto no es solo una experiencia internacional: es un cambio de chip”.
A su regreso, estos becarios embajadores, que llegaron con dudas, vuelven con criterio. En México actuarán como referentes académicos y técnicos, compartiendo su experiencia con otros estudiantes, instructores y autoridades del sector aeronáutico y facilitando el entendimiento y difusión de los procesos europeos en materia de licenciamiento técnico. “Hablando con mecánicos que ya tenían la licencia de la FAA allá en México nos decían que la LMA era un reto todavía más difícil que la FAA, como algo muy limitante”, declara Alberto Guerrero. “Una vez que conseguimos la beca, lo primero que hice fue informarme sobre cómo obtener la LMA y vimos que no había ningún impedimento”.
Este mensaje es sumamente importante para toda la comunidad de técnicos de mantenimiento aeronáutico (TMA) latinoamericanos, porque, como dice Alberto, “poder tener las dos licencias nos abre las puertas para trabajar prácticamente en cualquier parte del mundo”. La mayor diferencia radica en que, para optar a ellas, la FAA exige tres años de experiencia y la EASA cinco. “Alberto y Demian vuelven a México con otro estado de ánimo”, asegura Betancourt. “Les veo más abiertos, con espíritu de exploración y curiosidad, tan importante en este sector y son conscientes de que poder trabajar con esas licencias en más de 50 países te da otro status”.
Otra de las consecuencias de esta experiencia será impulsar un mayor acercamiento institucional entre la UNAQ, sus programas de formación, y los estándares de calidad europeos establecidos por EASA. En este sentido, a Demian Chacón le ha sorprendido el enfoque en el grupo de formación español de “ver la aviación no solo como un negocio sino también la importancia del factor humano, de cómo tratan aquí a los mecánicos. Quizá no tengan tanta popularidad como los pilotos o los sobrecargos, pero los técnicos son los pilares de la aviación y de la seguridad aérea”.
Intercambio de culturas
Por su parte, la ingeniera Farideh Balderas también ha vivido una experiencia muy enriquecedora durante su estancia en Aviation Group. Su objetivo se centraba en analizar el trabajo de formación de los TMA. “Me ha gustado mucho los diversos enfoques que he encontrado en los profesores, las perspectivas, las maneras de resolver las situaciones y como se comunican los técnicos entre ellos, algo diferente a lo que pasa en México, donde no hay tanto acoplamiento entre técnicos y profesores”, afirma Farideh. “Es algo que me gustaría trasladar a México”.
Las instalaciones y equipamiento de Aviation Group también le impresionaron. “Lo primero que pensé fue qué innovador y qué cantidad de herramientas para facilitar el trabajo de los estudiantes”, comenta. “Creo que en México hace falta algo similar y también necesitamos aprender de la importancia que supone la seguridad aquí. En el otro sentido, nosotros podríamos aportar hacia Aviation Group y la cultura europea nuestra actitud, nuestras ganas de aprender, de conocer, nuestra pasión por saber. No le tenemos miedo a los retos”.
De la mano de un ingeniero de Aviation Group, durante el mes de diciembre, Farideh ha realizado inspecciones y auditorías conforme a los manuales y sus procesos y, aplicando su proactividad, se ha preocupado de analizar detalles que no se ven para mejorar los manuales.
El hecho de ser mujer tampoco le condiciona en su día a día, al contrario. “Cómo ocurre acá en Europa, en México no hay muchas mujeres en ingeniería aeronáutica o mantenimiento”, declara. “Pero a todas las chicas que se planteen la profesión de técnico de mantenimiento aeronáutico les digo que se atrevan a afrontar nuevos retos, que el género no importa sino la actitud, que no tengan miedo, porque es una carrera con mucho futuro”.
Esta colaboración de la UNAQ con Aviation Group representa un paso clave hacia una integración progresiva de la cultura formativa europea en el contexto latinoamericano, fomentando intercambios reales, experiencias técnicas internacionales y sinergias institucionales duraderas. “Ahora viene lo interesante, que esto no sea una excepción, sino cultura”, manifiesta Jesús Betancourt. “Nuestro idea es que esta iniciativa progrese llevando estudiantes de Aviation Group a la UNAQ para experimentar maneras de trabajar diferentes”, continúa. “Lo que sigue no es un “programa bonito”, es un plan: embajadores, más intercambio real, más transferencia técnica y un objetivo claro, que cada estudiante que quiera la ruta internacional deje de escuchar rumores y empiece a seguir un proceso”.
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